Coinversión en proyectos con impacto social: Más allá del capital financiero

MYRIAM ESTARRONA|Open Value Foundation

Desde la posición que como inversores tenemos en el ecosistema de impacto social, podemos ver con nitidez que hay agendas comunes en la conciencia colectiva, la responsabilidad corporativa de las empresas y los focos de actuación de las administraciones públicas. Solo colaborando podremos generar un cambio sistémico, algo que cada vez es más evidente.

Para dar respuesta a las problemáticas sociales más urgentes, la coinversión en proyectos con impacto social en fases tempranas emerge como una estrategia clave para potenciar el cambio desde sus cimientos. Este enfoque no solo beneficia a las comunidades y al medio ambiente, sino que también presenta grandes oportunidades para los inversores y emprendedores comprometidos con la creación de un mundo más sostenible y equitativo.

La coinversión va más allá de la simple aportación de capital financiero: implica la convergencia de recursos, conocimientos y redes para apoyar el desarrollo y el éxito de proyectos con un impacto social positivo. En las fases iniciales, donde los desafíos son numerosos y los riesgos altos, la coinversión se convierte en la mejor catapulta para las iniciativas que persiguen un cambio significativo.

Con este fin, Fundación ADEY y Open Value hemos coinvertido durante este año en tres empresas sociales: una en España y dos en África.

Tras el análisis previo realizado y por las conversaciones que mantenemos con los equipos emprendedores, podemos asegurar que todas ellas comparten los retos propios de las fases tempranas en las que se encuentran:

  • Gestión de recursos limitados. Los emprendedores sociales operan con recursos escasos, lo que afecta a la capacidad de contratar talento, invertir en marketing o expandir sus operaciones. Así, la eficiencia en la gestión es clave para el éxito.
  • Acceso a financiación. Hay poco capital disponible debido a la percepción de riesgos financieros y la dificultad para medir el impacto a corto plazo.
  • Desarrollo de modelos de negocio sostenibles. Los emprendedores sociales deben encontrar modelos de negocio que generen ingresos suficientes al tiempo que cumplen con su misión social.
  • Medición y demostración del impacto. La necesidad de evidenciar el impacto es crucial para atraer inversores y socios, pero desarrollar un sistema eficaz es complejo y costoso.
  • Desarrollo de redes y colaboraciones. Establecer relaciones sólidas basadas en la confianza y la credibilidad lleva tiempo; sin embargo, es necesario para derribar las barreras que pone el mercado.

También encontramos algunos desafíos específicos del contexto africano:

  • Infraestructura insuficiente y brecha tecnológica. En algunas regiones de África, la falta de infraestructura básica como el acceso limitado a electricidad y transporte supone un reto logístico relevante para los emprendedores. Además, en zonas rurales y menos desarrolladas, puede existir una brecha tecnológica notable, lo que limita la implementación de soluciones digitales.
  • Inestabilidad política y conflictos. En ciertas áreas la inestabilidad política y los conflictos pueden afectar negativamente la viabilidad y sostenibilidad de los proyectos sociales. Además, dependiendo del país o región, los emprendedores enfrentan otros desafíos asociados a la falta de claridad en las regulaciones, la carga administrativa excesiva o la corrupción.
  • Cambio climático y resiliencia. Algunas regiones de África son especialmente vulnerables al cambio climático y enfrentan retos relacionados con la resiliencia ambiental y la adaptación a condiciones climáticas extremas.

En este contexto, la coinversión permite la diversificación de riesgos y alinear los intereses de múltiples partes interesadas. Además, respecto a la asistencia técnica o apoyo no financiero, la combinación de habilidades, conocimientos y experiencias de los diferentes inversionistas fortalece la capacidad del proyecto para superar los obstáculos iniciales.

Al unir fuerzas, los inversores ofrecemos una perspectiva más holística y estratégica. Esta colaboración contribuye al desarrollo de un ecosistema más robusto y colaborativo en el ámbito del impacto social.

Sobre nuestras invertidas: UMOA, Whesoyy e ED Partners

Las coinversiones realizadas durante este año han sido en empresas de sectores prometedores en términos de inversión de impacto:

  • Salud y Bienestar: tecnologías médicas, soluciones de acceso a atención médica y productos farmacéuticos que aborden problemas desatendidos son algunos ejemplos.

UMOA Cosmetics (España): empresa de cosmética natural con propósito que nace para ofrecer una alternativa de consumo más sostenible y cuyas ventas servirán para financiar los programas de desarrollo de la ONG Beyond Suncare, que lleva años trabajando para mejorar la calidad de vida de las personas con albinismo en países africanos y visibilizar su realidad.

  • Agricultura Sostenible: inversión en prácticas agrícolas sostenibles, en empresas que promueven la seguridad alimentaria y la reducción del desperdicio alimentario.

Whesoyy (Ghana): empresa de alimentos que produce cereales en polvo de alta calidad, saludables y nutritivos; con entrega rápida a lugares remotos y precios asequibles para las familias. Sus productos están especialmente formulados para la infancia, con el principal objetivo de combatir la malnutrición y la inseguridad alimentaria en zonas rurales del país.

  • Educación Inclusiva: inversiones en tecnologías educativas, programas de formación y acceso a la educación para comunidades desfavorecidas que usan la tecnología para abordar otros problemas sociales relacionados como la inclusión financiera.

Ed Partners (Kenia): empresa que ofrece soluciones de financiación a colegios de escasos recursos, con el propósito de brindar a la población en situación de vulnerabilidad económica el acceso a una educación asequible y de calidad; recortando la brecha educativa y reduciendo la segregación escolar tan presente en este y otros países de África del este.

Pronto compartiremos cuál ha sido el rendimiento de estas coinversiones en impacto, teniendo en cuenta que este no se mide solo en términos de retornos financieros, sino también (y en este caso, principalmente) en el impacto social o medioambiental generado.

MYRIAM ESTARRONA|Open Value Foundation