El proyecto apoyado por la Fundación ADEY contribuye a reducir el trabajo infantil y mejorar la vida de cientos de niñas y niños en Satkhira y Cox’s Bazar
En Bangladesh, más de 5 millones de niños y niñas están fuera del sistema escolar y millones trabajan en condiciones peligrosas. Frente a esta realidad, el proyecto Del trabajo a la Escuela, cofinanciado por la Fundación ADEY y desarrollado por Educo junto con sus socios locales Uttaran y POPI, ha supuesto un cambio significativo en la vida de muchas familias en las regiones costeras de Satkhira y Cox’s Bazar.
Tras tres años y medio de intervención (2022–2025), hemos llevado a cabo una evaluación de impacto final que demuestra avances claros en la lucha contra el trabajo infantil, el acceso a la educación y la protección infantil. Esta evaluación, realizada con herramientas cualitativas y cuantitativas, muestra cómo el proyecto ha logrado mejoras tangibles y sostenibles en las comunidades más vulnerables.
Para garantizar una evaluación sólida se optó por incluir un grupo de control con características socioeconómicas similares al grupo beneficiario, pero que no participó en el proyecto. Esta decisión, tomada en coordinación con el equipo evaluador y Educo, permite comparar resultados de forma más precisa y valorar los cambios atribuibles directamente a la intervención. La muestra abarcó 194 niños beneficiarios y 100 del grupo de control, junto con sus respectivas familias (179 y 109). Esta estrategia metodológica, aunque presenta retos éticos y logísticos, ha sido clave para validar la efectividad del modelo aplicado.

Objetivo del proyecto
El proyecto tenía como misión garantizar el acceso a la educación y la formación profesional de niños que trabajaban en condiciones peligrosas en el sector de la pesca y el marisco. Además, se buscaba sensibilizar a las comunidades locales sobre los derechos de la infancia y fortalecer los mecanismos de protección frente a la violencia infantil.
Principales resultados
- Reducción del trabajo infantil: cerca del 70% de los niños participantes ya no trabajan, el doble que en el grupo de control.
- Mayor asistencia escolar: el 70% asiste a clase de forma regular, frente a menos del 20% en el grupo de comparación.
- Sensación de seguridad: casi todos los niños afirman sentirse más protegidos, especialmente en la escuela y en sus hogares.
- Formación profesional: el 40% de los jóvenes formados han encontrado un empleo digno, y un 15% ha iniciado pequeños emprendimientos.
- Prevención de la violencia: el 75% no ha sufrido violencia en el último año (frente al 35% en el grupo de control) y la mayoría sabe cómo y dónde denunciar.
- Participación activa: 8 de cada 10 niños participan en organizaciones escolares y comunitarias, promoviendo sus derechos y apoyando a sus iguales.
- Bienestar emocional: el 90% de los niños participantes se sienten hoy más felices y optimistas sobre su futuro.
Lecciones aprendidas
La evaluación también recoge recomendaciones valiosas para futuros programas similares:
- Los proyectos de este tipo deben tener un enfoque a largo plazo para lograr cambios duraderos.
- Es esencial adaptar las estrategias a los contextos locales y de género, ya que los retos varían entre zonas urbanas/rurales y entre niños y niñas.
- La formación profesional debe ser más extensa y estar acompañada de apoyo técnico y recursos para asegurar su eficacia.
- Incluir un grupo de control ha sido clave para medir el impacto neto del proyecto.
Un modelo replicable
El modelo impulsado por Educo —centrado en la educación, la formación técnica y el empoderamiento comunitario— ha demostrado ser eficaz para combatir el trabajo infantil.
Desde Fundación ADEY valoramos profundamente el trabajo realizado por Educo y sus aliados locales, y celebramos los avances que este informe recoge. Sabemos que erradicar el trabajo infantil en contextos de pobreza estructural no es tarea sencilla, pero este proyecto demuestra que la transformación es posible cuando se trabaja con enfoque, compromiso y cercanía a las comunidades.




